Viernes, 4 de abril de 2025 | 4° Semana del Tiempo de Cuaresma

📖 Del santo evangelio según san Juan (Jn 7,1-2.10.25-30)

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:

«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí. Ustedes enviaron mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron gozar un instante de su luz.

Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan:

las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.

Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí.

Nunca han escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en ustedes, porque al que él envió no le creen.

Estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no quieren venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, los conozco y sé que el amor de Dios no está en ustedes.

Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibieron; si otro viene en nombre propio a este si lo recibirán.

¿Cómo podrán creer ustedes, que aceptan gloria uno de otros y no buscan la gloria que viene del único Dios? No piensen que los voy a acusar ante el Padre, hay uno que los acusa: Moisés, en quien tienen su esperanza. Si creyeran a Moisés, me creerían a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creen en sus escritos, ¿cómo van a creer en mis palabras?».


🙏 Comentario

El inicio del evangelio de hoy plantea una ironía difícil de explicar. Los líderes religiosos judíos quieren matar a Jesús y por esta razón el tiene que subir a Judea disfrazado. Qué irónico que alguien que diga creer en Dios y liderar una comunidad de fe esté pensando en acabar con la vida de otra persona. Qué frágiles somos los seres humanos que ni notamos nuestras incoherencias pero nos jactamos de ser "espirituales".

Cuando Jesús subió al templo fue descubierto por algunos judíos. Dice el texto que ellos -y no los líderes religiosos- llegaron a preguntarse si Jesús era el Mesías. Es que existía la duda porque actuaba como tal, pero según la tradición judía nadie sabría de donde venía el Mesías, y de Jesús sí sabían su origen: creció en Nazaret y era un obrero (artesano). En cambio los líderes no dudaban, se creían poseedores de la verdad. Dicha actitud los cegó hasta el punto de llegar y participar en la muerte del Mesías en la cruz.

¿Qué reflexiones puede dejarnos este texto? Son muchas pero yo propongo una: hacer un examen de conciencia sobre cómo vivo mi fe y cómo me relaciono con los demás. ¿He llegado a desear la muerte de alguien o algún mal a alguien? ¿Reflejo con mi vida el amor del Dios en el que creo o me escudo en la religiosidad pero mi corazón está lleno de odio y resentimiento? ¿Soy una persona con la que otros disfrutan relacionarse o me hacen a un lado por mi forma de ser?

La cuaresma está a punto de terminarse y debemos aprovechar el tiempo que nos queda. Recibir el perdón de Dios es la mejor manera de iniciar una vida llena de paz y armonía. El reto es irnos integrando para ser cada vez mejor persona, coherente, menos agresiva y más compasiva . Y bueno, no nos desanimemos que el Señor quiere redimirnos y resucitarnos con él, el domingo de Pascua.


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Creer en Dios pero estar dispuesto a acabar con la vida de alguien. De esas incoherencias humanas que no acabamos de comprender. Jesús siente la hostilidad y el peligro que corre su vida, pero aún así enseña en el templo, no se acobarda. 

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